martes, 8 de febrero de 2011

POESIA DEL HAMBRE

Espero una palabra de alguien que pase:

—¿Podría darme usted el verso para empezar? porque no lo tengo y tengo hambre.

Alguien que me regale la poesía que no tengo.

—Yo intercederé por usted ante Dios, lo nombraré en mis plegarias, mengüaré el malestar de sus pecados.

Alguien que dibuje un sueño para vivirlo, que me enseñe a caminar en esta ciudad de poetas donde todos saben hablar y se saben las calles, los rincones y dominan los artefactos como a su cuerpo.

—Estoy perdido, no conozco a nadie, no entiendo su lenguaje.

Alguien que en mi mano ponga una pequeña prolongación de la existencia.

Alguien venga a darme la magia que he perdido, la inspiración está marchita y mis manos débiles ya no trazan media palabra.

—¿Podría usted enseñarme a ser una sombra?